Durante años, la Dra. Wang atendió a pacientes que acudían a ella con la misma queja: ojos secos, cansados e incómodos. Lo que muchos desconocían era que ella misma lidiaba en silencio con esa misma afección. Las largas jornadas laborales y el uso excesivo de pantallas a menudo le resecaban los ojos, los hacían lagrimear y necesitaban alivio. Comprendía no solo el aspecto médico de la sequedad ocular, sino también el impacto emocional que conlleva: cómo puede convertir incluso los momentos más sencillos en algo más difícil.
Decidida a ayudar tanto a sus pacientes como a sí misma, la Dra. Wang se propuso crear algo diferente: una solución eficaz, reconfortante y fácil de usar a diario. Esa visión se materializó en la máscara de vapor para ojos Dr. Dry-Bye, un producto fruto de su experiencia profesional y personal.
En esencia, Dr. Dry-Bye es más que una simple máscara para los ojos. Es un recordatorio de que el alivio es posible, de que el autocuidado importa y de que todos merecen sentir la comodidad de unos ojos sanos y descansados.